Leydi se arregló en la casa de sus papás, rodeada de muchos familiares que vinieron a Bogotá por su matrimonio. Después del maquillaje, aún sin ponerse el vestido, ya se veía como se debe ver una novia. No se preocupaba por posar, lo hacía con naturalidad, como si estuviera acostumbrada. Estaba muy tranquila hasta que tuvo un pequeño accidente con su vestido y un poco de labial. El accidente no trascendió y todos nos olvidamos de la pequeña mancha y nos concentramos en lo bonita que se veía ella.









Ese 3 de noviembre brilló el sol en La Calera. La novia entró a la capilla del Rincón de Teusacá con sus papás y con muchos pajesitos. A la entrada de la capilla estaban Alejandro y sus papás esperándola. Los papás de él y ella no solo le dieron la bendición a sus hijos, sino que también se la dieron a su futura nuera y yerno, lo que no es tan usual pero que resultó ser muy bonito porque se vieron como lo que comenzaron a ser desde ese día, una familia.













Después de los abrazos largos y bonitos que se dieron durante la ceremonia, fuimos con los novios a una sesión exprés, que a pesar de ser mucho más breve de lo que hubieramos querido, nos dejó felices.









La noche fue larga y hubo tiempo incluso para otra mini sesión de fotos llena de besos. Los invitados y los novios estuvieron felices, bailando y compartiendo.








El videoclip de este matrimonio está lleno de imágenes que reflejan todo el amor de Leydi y Alejandro. Para nosotros fue un placer ser parte de este día tan feliz. Esperamos que sean muchos las rosas rojas que se regalen Leydi y Alejandro y les agradecemos mucho habernos permitido registrar los recuerdos de uno de sus días más felices.
